En fin.
Es vegetariano.
Es motoquero.
Es amante de Matrix.
Es de los que hacen chistes en voz alta en el cine.
Es de los que aplauden para que empiece la película.
Es de los que aman a Pink Floyd.
Es de los que crian Bonsái.
Es de los que pican la cebolla con el cuchillo chiquito.
Es de los que dejan los vasos sucios dentro de la pileta de la cocina.
Y no, no hablo del hombre perfecto (evidentemente). Hablo del que me enganché, de ese que con el que no entiendo cómo me enganché.
Por dios, la cebolla se pica con el cuchillo grandotote y que no se diga más.