**mente en blanco**

sábado, agosto 30, 2003

He tenido grandes sesiones con mi psicólogo, bastante profundas si me preguntan (cuando no hablamos de mí, claro). Ya hace un tiempo que voy, pero cada vez que me pide que trate de resumir mi vida en una frase, le digo "no sé".

Sin embargo, sólo llevó que el instructor del gimnasio (al que vuelvo después de nunca haber ido) me preguntara sobre mi condición actual para que yo encontrara la respuesta a la pregunta del psicólogo:

--Soy una papa--le dije--.

No me molestan las papas.
Fritas, mejor.

martes, agosto 26, 2003

El hombre perfecto existe, estudia en la escuela donde trabajo, y tiene el mismo nombre que todos los otros hombres perfectos que conocí.

Malditos. Son la figurita repetida que tienen todos, menos yo.

miércoles, agosto 20, 2003

Me gusta mi tío Gustavo, que no es mi tío de verdad, porque no es hermano ni de mi mamá o papá, pero es tan amigo de ellos y estuvo tanto con nosotros que no queda más que decirle "tío". Bah, desde la mañana (no sé, creo que yo tenía unos cinco años) que me lo encontré dormido con la cabeza en el inodoro decidí que lo iba a llamar tío. Hay, definitivamente, un lazo de familiaridad de se crea en el momento que vomitamos en el inodoro de otro.

Me gusta mi tío Gustavo porque tiene una voz grave, bien baja, claro, como un bajo, y porque susurra cuando habla. Y porque siempre que lo veo nos cuenta su vida, y su última conquista que siempre tiene que ver con alguna loca, histérica, esquizo, lesbiana (oh, sí) o fanática de Sandro que le dejó esa tremenda marca en el cuello, justo como la que le estoy viendo ahora. Me gusta que haya vuelto a pintar, porque desde que lo conozco le envidio el talento.

Pero por sobretodo me gusta mi tío Gustavo porque, hoy, reapareció de la nada, luego de años de no verlo, y porque tengo la certeza de que van a pasar otros años antes de que lo vuelva a ver. Me gusta la gente que sabe desaparecer.

domingo, agosto 10, 2003

Mi mamá le hace reiki al gato.

miércoles, agosto 06, 2003

Y justo cuando empezamos a hablar de Abel Sánchez, mi profesora de Literatura Española dijo:

"A mí mucho no me importa que se haya muerto Unamuno (...) Era, evidentemente, un hombre muy atormentado; yo, como marido no lo quiero..."

Coincido, coincido.

Ah! Y como perlita: ayer me enseñaron que el uso de la palabra almorzando en "Almorzando con Mirtha Legrand" es incorrecto.
Mi mundo se desmorona.